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Una consulta oftalmológica general consiste en una evaluación integral de la salud visual y ocular realizada por un médico oftalmólogo. Su objetivo es detectar problemas de visión, diagnosticar enfermedades oculares y establecer un plan de tratamiento o seguimiento cuando sea necesario.
Durante la consulta, habitualmente se realiza:
- Historia clínica: antecedentes personales, familiares, enfermedades sistémicas (como diabetes o hipertensión), medicamentos y síntomas visuales.
- Medición de la agudeza visual: evaluación de la visión de lejos y de cerca.
- Refracción: determinación de la graduación para lentes, si es necesario.
- Evaluación de la motilidad ocular y pupilas: revisión de los movimientos de los ojos y la respuesta pupilar.
- Biomicroscopía (lámpara de hendidura): examen detallado de párpados, conjuntiva, córnea, iris, cristalino y segmento anterior.
- Tonometría: medición de la presión intraocular para el despistaje de glaucoma.
- Fondo de ojo: evaluación de la retina, la mácula, los vasos sanguíneos y el nervio óptico; en algunos casos se realiza con dilatación pupilar.
¿Qué enfermedades pueden detectarse?
- Miopía, hipermetropía, astigmatismo y presbicia.
- Cataratas.
- Glaucoma.
- Degeneración macular relacionada con la edad.
- Retinopatía diabética e hipertensiva.
- Ojo seco.
- Conjuntivitis y otras enfermedades de la superficie ocular.
- Alteraciones del nervio óptico y de la retina.
¿Cada cuánto se recomienda realizarla?
- Niños: según los controles pediátricos y ante cualquier sospecha de alteración visual.
- Adultos de 18 a 39 años: cada 1–2 años si no existen factores de riesgo.
- Mayores de 40 años: al menos una vez al año, especialmente para detectar glaucoma y otras enfermedades relacionadas con la edad.
- Pacientes con diabetes, hipertensión, antecedentes familiares de glaucoma o enfermedades oculares: controles con la frecuencia indicada por el oftalmólogo.
Una consulta oftalmológica general suele durar entre 20 y 40 minutos, dependiendo de si se realizan estudios complementarios o es necesario dilatar la pupila. Si durante el examen se detecta alguna patología específica, el oftalmólogo puede solicitar pruebas adicionales (como OCT, topografía corneal, campimetría o retinografía) o derivar a una subespecialidad para un manejo más específico.
